¿Ovidio desdoblado?

Podemos leer en la introducción que Francisca Moya (1986: VII) hace a su edición de las Heroidas las siguientes palabras:

Solamente Ovidio, el poeta del amor, el magistral conocedor del alma humana y de la psicología femenina, el poeta a su vez más alejandrinizante de Roma, tras la experiencia elegíaca de Galo, Tibulo y Propercio, pudo crear una obra como sus Heroidas, destinadas a un éxito inmediato e imperecedero.

Páginas más adelante, la editora se expresa sobre Ovidio en parecidos términos que, en realidad, son reflejo de una communis opinio filológica (1986: XXII):

Pero esto [i.e., que todas las Heroidas son iguales y, en consecuencia, carecen de mérito] es incierto. Necesariamente tiene que haber coincidencias debido a que el amor y su modo de manifestarse y expresarse no son muy diferentes incluso en personas y épocas distintas. Es un sentimiento universal del alma humana, y Ovidio conoce bien el alma de los hombres y en especial la de las mujeres.

Esto me hace preguntarme algo sumamente simple, y nada original: ¿por qué no ver cómo presentan los hombres a las mujeres cuando las hacen hablar en primera persona? ¿Es inevitablemente cierto que nuestro análisis es siempre el mismo y que reflejamos la realidad del arquetipo como si la realidad misma no fuera una suma cambiante de percepciones? ¿Existe un punto de vista inexorablemente unido a una condición sexual? Preguntas, preguntas, preguntas.

Entrando en materia: ¿por qué este tipo de cartas?

Leamos lo que Duby y Perrot (1993: 25) nos dicen en su introducción al volumen I de la Historia de las mujeres:

…Hay géneros que se admiten: la escritura privada, especialmente la epistolar, que nos ha entregado los primeros textos de mujeres, como las cartas de las pitagóricas (…), y las primeras obras literarias (madame de Sévigné), antes de que la correspondencia convertida en deber femenino ordinario se ofreciera como venero inagotable de informaciones familiares y personales…

Un poco más abajo, vuelven a la carga (Duby - Perrot 1993: 26):

Por el contrario, hay dominios casi vedados: la ciencia, cada vez más la historia, y sobre todo la filosofía. La poesía y la novela constituyen desde el siglo XVII el frente pionero de las Preciosas, conscientes de la apuesta que representa el lenguaje. A partir de entonces, no se trata tanto de escribir como de publicar, y con el verdadero nombre. El uso del anónimo y los seudónimos enturbia las pistas que, de esta suerte, se cubren así del polvo de obras cuya mediocridad y redundancia moral plantean la cuestión de las coerciones que la virtud ejerce sobre la expresión. Escribir, sin duda, es en sí mismo algo lo suficientemente subversivo como para atreverse a la impugnación o a la audacia formal.

O sea, que Ovidio planea una extraña relación epistolar: como son mujeres, escriben cartas a sus amantes; pero no son cualquier tipo de carta privada (litterae), sino la del tipo específico que espera ser publicada (epistulae) y es, en consecuencia, un producto literario.

¿Un hombre poniéndose en el caso de mujeres, escribiendo lo que se espera de ellas y con una forma literaria inesperada?

Éste es mi Ovidio. Al cien por cien. Seguiremos contando cosas.

 

La escritura eficaz, según Orwell

Leo en el blog de pickthebrain.com las cinco reglas que estableció George Orwell para escribir con eficacia (están en www.papelenblanco.com, si se quiere consultarlas en español). Proceden de uno de sus grandes ensayos, titulado Politics and the English Language (1946).

Son simples, comprensibles y fáciles de entender. Quizá por eso casi nadie se atiene a ellas, y mucho menos cuando de lo que se trata es de rellenar espacios en los medios de comunicación hablando sin contenido (’quackspeaking’, en la jerga de la novela 1984). Ahí van, con mi traducción:

Never use a metaphor, simile or other figure of speech which you are used to seeing in print - Nunca use una metáfora, un símil u otra figura retórica que esté acostumbrado a ver impresas.

¿Por qué lo dice? Se refiere a la perseverancia de las imágenes verbales en la lengua de los escritores malos o novatos. Cuando se pone de moda una expresión, todo el mundo se lanza a repetirla sin criterio, simplemente respondiendo a la costumbre. Pero escribir, como hablar en público, necesita una tarea previa de procesamiento intelectual: no es que se deba buscar la novedad por sí misma, pero sí que se tienda a diferenciarse de lo habitual.

Never use a long word where a short one will do - Nunca use una palabra larga cuando una corta le sirva igual.

¿Pueden las personas interaccionar? Pues tengo para mí que lo que hacen es relacionarse. ¿Gastronomizamos o comemos? Aquí habla del defecto del sesquipedalismo (en latín, sesquipedalia verba, palabras de un pie y medio de largo), referido a los casos en los que parece que una palabra es más adecuada si es más larga. Puede verse un ejemplo en el post El inventario infame de la hipercorrección, publicado en Gazapping.

If it is possible to cut a word out, always cut it out - Si es posible eliminar una palabra, elimínela siempre.

En la teoría retórica clásica, una de las virtudes principales es la brevitas, la brevedad. Puede enunciarse de acuerdo con la máxima conversacional de H.P. Grice: no decir más de lo necesario ni menos de lo imprescindible. El ejemplo más claro de moda tonta es el loqueo, que aparece constantemente, incluso entre quienes viven de hablar en público, cuando saltan con cosas como esta del diario Marca: "Paco Buyo sabe lo que es perder la Liga"… un qué diría lo mismo, y hasta mejor.

Never use the passive where you can use the active - Nunca use la pasiva cuando pueda usar la activa.

Si entendemos lo anterior, también este consejo. Se trata de seguir la regla general de la brevedad, aplicada ahora al caso de la voz pasiva, que sólo consigue complicar las cosas y hacer que el receptor se líe.

Never use a foreign phrase, a scientific word or a jargon word if you can think of an everyday English equivalent - Nunca use una expresión extranjera, un vocablo científico o una palabra de jerga si puede encontrar una equivalencia en su lengua cotidiana.

Desde luego, podríamos vernos abocados al weekend con apetencias de quedarnos en decúbito supino en vez de lo que es darle a la rosca, pero sería más fácil decir que pasaremos el fin de semana tumbados y olvidados de conducir… ¿o no?

Break any of these rules sooner than say anything barbarous - Rompa cualquiera de estas reglas antes que decir nada bárbaro.

El barbarismo (en latín, barbarismus, del griego βαρβαριςμός ;) es, según la Real Academia Española, la: "Incorrección que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios". Hay una interesante lista de barbarismos en, cómo no, la Wikipedia.

El corolario de sus consejos, no necesita ni comentario:

These rules sound elementary, and so they are, but they demand a deep change of attitude in anyone who has grown used to writing in the style now fashionable. One could keep all of them and still write bad English, but one could not write the kind of stuff that I quoted in these five specimens at the beginning of this article.

Estas reglas suenan elementales, y lo son, pero requieren un profundo cambio de actitud en cualquiera que haya crecido acostumbrado a escribir en el estilo que se lleva hoy en día. Se podrían conservar todas y seguir escribiendo en mal inglés, pero no se podría escribir el tipo de cosas que acabo de mencionar en los cinco consejos del principio de este artículo.

Seguro que, con esta mínima preceptiva, escribir y hablar en público serán más fáciles. El problema es que quien las sigue se enfrenta con el peor de los miedos: que los demás se den cuenta del enorme vacío intelectual que se extiende entre una y otra oreja.

In memoriam Ross Scaife (1960-2008)

Sin gente como él, la Internet latina habría podido no existir. Reproduzco la nota que ha aparecido en The Stoa Consortium:

Ross Scaife (1960-200 8)

March 18th, 2008 by Dot Porter

Allen Ross Scaife, 47, Professor of Classics at the University of Kentucky and founding editor of the Stoa Consortium for Electronic Publication in the Humanities, died of cancer on March 15, at his home in Lexington, Kentucky.

Ross was born in Fredericksburg, VA on March 31, 1960. He graduated from the Tilton School in Tilton, New Hampshire in 1978 and from the College of William and Mary in 1982 with a major in Classics and Philosophy. He earned a PhD in 1990 in Classical Studies at the University of Texas at Austin. In 1988 he participated in the summer program at the American Academy in Rome, and in 1985 was awarded a Fulbright Fellowship for a year of study at the American School of Classical Studies in Athens, Greece.

From 1991 to the time of his death, Ross was on the faculty at the University of Kentucky in the Department of Modern and Classical Languages, Literature, and Cultures where he taught courses on women in the ancient world, Greek art, Aristophanes, and the Greek historians, as well as Greek and Latin language courses.

A pioneer in using computer technology to advance scholarship in the humanities, Ross is perhaps best known as the founding editor of the Stoa Consortium for Electronic Publication in the Humanities. The Stoa, established in 1997, set the standard for Open Access publication of digital humanities work in the classics, serving as an umbrella project for many diverse projects that provide functionality, and have requirements, not supported by traditional (print) publishers. In addition to providing Open Access publication for the work of other scholars, Ross strived to make his own work (and the raw materials behind that work) available freely to others. He was the co-creator of Diotima: Materials for the Study of Women and Gender in the Ancient World and of the Neo-Latin Colloquia collection, both of which are published on The Stoa.

According to his principled belief in Open Access, Ross was always a stern critic of models of scholarship that were needlessly exclusionary in their presentation or implementation. He firmly believed in the potential afforded by technology to bring the highest levels of scholarship to the widest possible audience, and in the obligation of learned societies to make their work freely available to all interested readers.

Ross’s influence is most noticeable in his long-standing belief in the power of collaborative work. With humor, generosity, and a keen editor’s discretion, he worked throughout his career to build working relationships among an international circle of collaborators, for his own projects, as well as for others. As a founding editor of the Suda On Line, a web accessible database for work on Byzantine Greek lexicography, Ross helped to build a framework that allowed a large number of people to work together on a single edition. SOL was founded in 1998 at a time when such large-scale collaborative editing was rare, if not unheard of. The influence of the SOL is still being felt as the next generation of collaborative editing tools are being developed. Ross had long-term associations with Harvard’s Center for Hellenic Studies, the Perseus Project, and more recently with the Digital Classicist. Those who knew him will remember him for his generosity and willingness to offer advice, and for his ability to see connections and build bridges between projects and people.

Most recently, Ross was instrumental in forging the collaboration that resulted in the high resolution digital imaging of the Venetus A, a 10th century manuscript of the Iliad located at the Biblioteca Marciana in Venice, and was a co-Principal Investigator of project EDUCE, which aims to use non-invasive, volumetric scanning technologies for virtually “unwrapping” and visualizing ancient papyrus scrolls. Since July, 2005 Ross has been the director of the Collaboratory for Research in Computing for Humanities, a research unit at the University of Kentucky which provides technical assistance to faculty who wish to undertake humanities computing projects, and to encourage and support interdisciplinary partnerships between faculty at UKY and researchers around the world.

His many interests included sailing in the Northern Neck of Virginia, hunting, cooking, woodworking, and photography.

Ross was the proud father of three sons, Lincoln (16), Adrian (13), and Russell (9). In addition, Ross is survived by his wife, Cathy Edwards Scaife, his parents, William and Sylvia Scaife, and three siblings, Bill Scaife, Susan Duerksen, and John Scaife, as well as their spouses and children.

A local memorial service will be announced at a later date. Memorial donations may be made to the Swift/Longacre Scholarship Fund which provides support for students of classical studies at the University of Kentucky. Please make checks payable to the University of Kentucky and send in care of Dr. Jane Phillips, Department of MCLLC, 1055 Patterson Office Tower, University of Kentucky, Lexington, KY 40506-0027.

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