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Recuerdo que, hace un tiempo, una persona me hizo una pregunta acerca de una traducción latina y, tras contestarle, se volvió a poner en contacto conmigo diciendo, más o menos lo siguiente: “He mirado su traducción en Google y tiene usted razón. Gracias”.

La cosa, al principio, me enfadó. ¿Para qué hacerme perder el tiempo si luego van a comprobar “en Google” si tengo razón? Más fácil sería, simplemente, limitarse a hacer la búsqueda y no fastidiar, ¿no? Sin embargo, tras superar la irritación inicial, di en pensar varias cosas. De un lado, ¿qué es “buscar en Google”? De otro, ¿qué utilidad tiene “buscar en Google”? Por último, ¿nos amenaza Google a los clasicistas?

Buscar en Google… ¿Se refería a usar el sistema de búsqueda para localizar traducciones de la expresión que me preguntaba o, acaso, conocía de la existencia de Google Translate? En el primero de los casos, puede uno encontrarse de todo y, a veces, también traducciones adecuadas; en el segundo de los casos, recurrir a esa herramienta en demanda de ayuda es, como poco, arriesgado. Veamos a qué me refiero.

He hecho algunas consultas en Google Translate distinguiendo textos conocidos, expresiones hechas y textos literarios. Los resultados son dispares, incluso más de lo esperable. Por ejemplo, he consultado algunas locuciones (el repertorio de Wikipedia está bien, y tampoco me desagrada el de Palladium) y proverbios con resultados interesantes por lo dispares. Así, hay frases hechas cuya traducción nos puede sonar bien: aleaiactaalea iacta est como la suerte está echada; o menssanamens sana in corpore sano como una mente sana en un cuerpo sano; o per aspera ad astra como ZZ_perasperaa través de las dificultades a las estrellas; o talis pater talis filius como ZZ_talispaterde tal palo tal astilla, tienen sentido y cumplen su función de ayudar a comprender el texto y su inserción en un contexto determinado, que es de lo que se trata. Incluso lo vemos en algunos tecnicismos jurídicos que pueden comprenderse más o menos bien, caso que es el del famoso ZZ_suumcuiquesuum cuique o, en menor medida, el del ZZ_indubioproreoin dubio pro reo, que podría provocar dudas. En cualquier caso, nos dejaría arrobados la traducción de ZZ_pactasuntservandapacta sunt servanda sic rebus stantibus, una expresión, además, de la que se hace mal uso, ya que ese hay que respetar los acuerdos convertido en imperativo moral choca con la realidad de la cláusula final, pragmática y, si quieren, un tanto cínica. Los acuerdos deben mantenerse, sí, pero solo mientras se mantengan las condiciones en las que se hicieron.

Hay otro grupo de locuciones que no aparece traducido, sino que se deja tal cual, seguramente por considerar que se trata de latinismos que en la lengua española han sido convenientemente lexicalizados y asimilados. Así ocurre con mutatis mutandismutatis mutandisque aparece definido en en DRAE, s.v., pero no es el caso de o tempora o mores, para el que Google no proporciona versión castellanaZZ_otempora, siendo el caso que se trata de una expresión que va tendiendo cada vez más al desuso.

Recuerdo cuando, de pequeño, oía a algunas personas mayores de mi barrio comentar que en la misa se cantaba “el pañuelito”. Bastante tiempo después, seguía yo sin comprender a qué himno litúrgico podían estar refiriéndose hasta que, un buen día, recibí la iluminación y comprendí que se referían al Pange lingua gloriosi corporis mysterium (podemos oírla con la pronunciación medieval y como secuencia gregoriana, pero algunos incluso recordaremos la versión que hizo el grupo Mocedades). Ahora es cuando se produce la magia que nos lleva hasta el pañuelito: ¿se han fijado en la pronunciación yeísta del pange inicial? Perfecto, pues veamos la reconstrucción posible de qué ha ocurrido:

pange lingua > panye lingua > pañelingua > pañuelín > pañuelito

Sería, en suma, un caso semejante al de la conversión del romance “Mira Nero de Tarpeya / a Roma cómo se ardía” en “Marinero de Tarpeya”, algo a lo que Cervantes le sacó bastante partido, como puede leerse en algún trabajo.

Batallitas aparte, podremos convenir en que hay, efectivamente, algunas locuciones latinas que seguimos oyendo en nuestro entorno comunicativo habitual y que tendemos a repetir incluso cuando se nos escapa el significado auténtico. En esos casos, necesitamos que se nos traduzcan, sobre todo para no convertirlas en pañuelitos ni trastocarlas por completo. Pero necesitamos que se nos traduzcan bien, no con barbaridades como las que podemos ver para el clásico
adkalendasad kalendas Græcas o para el ciceroniano
quousque tandem, ZZ_quousquetandemtan citado como maltratado y tan maltratado como desconocido. Si alguien, en un arranque de pedantería (la hermana rica, ostentosa y vacua de la erudición), cita el comienzo de esta Catilinaria y otra persona le pregunta al traductor de Google qué significa lo que acaba de oír, no le va a resultar de mucha ayuda saber que le acaban de decir: hasta que al fin , Catilina , vas a abusar de nuestra paciencia ? (sic).

La cosa llega a niveles realmente desternillantes cuando nos vamos al registro literario. La tripartición de la Galia ZZ_omnisgalliapuede considerarse más o menos respetada; el odio de Horacio al criterio de la masa indocta ZZ_odiprofanumpuede atisbarse; el destrozo de la Eneida podría hasta imaginarse ZZ_armavirumquecuando se confunde arma con el inglés arm; el comienzo de Catulo XVI ZZ_pedicabonos recuerda a la divertida secuencia de la película El discurso del Rey en la que el logopeda le pide a su paciente que suelte la lengua y las inhibiciones profiriendo los tacos más malsonantes que se le ocurra. No obstante, en esta gradación le reservo un lugar especial al pobre Adriano y su animula vagula blandula. Quien tenga valor (o ganas de reírse un buen rato), que le eche un vistazo a la traducción que propone Google.animulavagula

En general, podríamos decir que Google Translate funciona más o menos bien si se utiliza como un diccionario extremadamente básico de latín. De hecho, ofrece la pobre alma como traducción de animula, dulce para blandulade viaje para vagula, pero nos indica que pedicabo e irrumabo tienen el mismo significado cuando, a decir verdad, existen notables diferencias entre ambos verbos, incluso en el ámbito de la expresión oral.

En un segundo nivel, podríamos considerar que, para determinadas locuciones fosilizadas, tecnicismos jurídicos incluidos, Google Translate sigue funcionando como un diccionario razonablemente básico, al que no se le puede pedir demasiado.

Ahora bien, cuando se trata de combinar los significados de las palabras en una cadena discursiva coherente y literaria, Google Translate no nos sirve de nada o, peor aún, nos puede llevar al despiste o al desastre. En mi opinión, y desde el momento en el que se proporcionan datos verificables, deja de ser meramente opinión para convertirse en algo más, creo que debemos indicarle a nuestros estudiantes que Google Translate es una gran herramienta si quieren no enterarse de nada y perder el tiempo dando vueltas por Internet en vez de recurrir a un diccionario, al vocabulario visto en la clase, a la competencia léxica que van desarrollando, a la comparación con los derivados españoles, al profesor, al vecino o al bicho raro que mantiene su cuaderno de bitácora desde los confines de la Península Ibérica. Cualquier cosa les vendrá mejor que recurrir a una utilidad inútil.

Confiésenlo gallardamente, ¿no les ha revuelto algo en los intestinos ese sweet little itinerante alma? ¿No se han sentido levemente poseídos por el espíritu de un veraniego reguetón? ¿No les han entrado ganas de meterse a Académicos y apoyar la adopción de backstage como palabra española? ¿No tienen ganas de dejar de leer esta entrada que ya se ha hecho un poco larga?

Hasta otro día, pues o, en idioma de Google Translate: silla another día.