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Hace años, casi cuando empecé a llevar el blog, los wikis y un proyecto que ya murió de inanición administrativa, recibí un correo de Ana Ovando en el que me invitaba a formar parte de Chiron, un proyecto que observaba de lejos con la admiración de la sana envidia. Huelga decir que acepté, entre ufano y asombrado.

Desde entonces, he ido descubriendo a un grupo de personas que funciona porque no hay más jerarquía que la del mérito ni más mérito que la valía del trabajo personal. Chiron es, sin duda, la avanzadilla de la Filología Clásica y el ámbito que, interconectando a docentes de toda España, a todos nos ofrece la amable sonrisa de quien comparte sus habilidades por gusto, no por lucro.

Lógicamente, tiene que llenarme de satisfacción leer que la Sociedad Española de Estudios Clásicos ha decidido reconocer al grupo Chiron con el premio a la promoción y defensa de los estudios clásicos, pero no por estar, sino por el placer de poder decir: yo conozco a esas personas, hemos colaborado, nos hemos conocido y afirmo que son buena gente, de la que siempre se aprende.

Si aún no conoces Chiron, no te preocupes: échale un vistazo y cuéntame qué te parece. Sólo te pido que, si te manejas en el universo mundo de la opinión internáutica, uses la expresión #chironweb para que podamos recopilar todo lo que se opina y verlo en Twitterfall.

¡Va por vosotros, Centauros!

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