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Hace un rato, he podido ver Tron: Legacy, una película que deja el regusto de la que está destinada a ser cine de culto con una recaudación millonaria. El argumento es, a primera vista, simple, y se ve eclipsado por uno de los mejores despliegues de efectos visuales que he podido disfrutar en mucho tiempo.

La historia es sencilla: Flynn, un chaval, inadaptado, genio de la Informática e hijo de otro, va en busca de la sombra de un padre que lo abandonó hace veinte años. Encom, la Compañía de software fundada por su padre y un amigo en los años ochenta, está triunfando de una manera que a todos nos suena. A punto de lanzar al mercado el sistema operativo OS12, uno de los ejecutivos (el antiguo socio de Flynn padre), mantiene este breve diálogo con el nuevo CEO:

– “Teniendo en cuenta lo que pagan estudiantes y escuelas por el anterior OS, ¿qué tiene de nuevo éste?”
– “Pues que le hemos puesto el 12”

Cuando el chaval quiere darse cuenta de lo que pasa, una extraña máquina lo transporta a un para-universo en el que, aparte de encontrar a su padre y comprender lo que pasó, debe enfrentarse con un archienemigo (Jeff Bridges remasterizado a golpe de Photoshop), un doble de su propio padre, que quiere dominar nuestro planeta.

Todos los personajes de ese para-universo creado por Flynn padre (Jeff Bridges) llevan a las espaldas un disco, una especie de frisbee, en el que se contiene su esencia (el sistema operativo y el log de sus actuaciones), y que les permite, llegado el caso, luchar entre ellos. La destrucción del disco lleva a la de su dueño, y viceversa.

Sólo el disco de Flynn padre es especial, ya que tiene el poder de restaurar o destruir el universo cibernético, al igual que su dueño, el Creador, tiene la capacidad de reprogramarlo entero.
En compañía del Creador y de un programa femenino llamado Quorra (Olivia Wilde), el joven que había renunciado a dirigir la Compañía que fundó su padre tendrá que derrotar a C.L.U. (el villano) para impedir que el Mal, que se ha apoderado del para-mundo, invada el nuestro. El Mal, aunque quizá no habría que ser tan radical en los juicios. C.L.U. es una réplica de Flynn padre, que buscaba sólo crear el sistema informático perfecto.

Es una película claramente diseñada para adolescentes y para sus padres, que disfrutamos y todacía guardamos en la memoria aquella inolvidable Tron de los ochenta. No obstante, se me ocurren un par de ideas que comentar.

A poco que sepamos de Steve Jobs, uno de los dueños de Pixar (y de Disney, por cierto), recordaremos que es un californiano freak, apasionado de la meditación y el budismo (hizo un parde viajes a la India cuando era más joven). Su empresa contrató a un profesional para enderezar el rumbo, y fue expulsado de ella en 1985. Tras su particular travesía del desierto fundando otras, un rejuvenecido Jobs vuelve a hacerse con Apple a mediados de los años noventa. En 2004, sobrevivió a un cáncer casi incurable, y en 2008 tuvo otro problema de salud que lo obligó a pasar por un transplante de hígado. Es como si hubiera resucitado o se hubiera reencarnado.

Hay similitudes, claramente. Pero necesitamos pistas textuales, elementos que anclen la narración a la realidad. Uno de ellos es el ordenador que el protagonista tiene, niño aún (en 1989) en su casa: un Mac. Otro, el ambiente aproximadamente zen de la casa de Flynn padre en el para-universo, su afición a la meditación y… una fuente de manzanas pkateadas, del mismo color y textura que si viésemos el logo del iPhone en 3D.

Y no todo es la peripecia personal. Creo que en esta película hay también una pervivencia de elementos clásicos no advertibles a primera vista. Cultufractales los suelo llamar yo. Uno de esos cultufractales más productivos y menos evidentes es el que desarrollan en las escuelas de cine de California cuando nos quieren contar las aventuras de un héroe. Su autor, Joseph Campbell, afirma varias veces que son el elemento subyacente a todo relato mítico, y que se puede trazar bien recurriendo a la Mitología griega. No os voy a destripar la película. Sólo os pediré que hagáis un pequeño ejercicio: vedla, asociad una escena a cada etapa y pensad en qué relato mitológico puede estar inspirada la etapa correspondiente.

La verdad, esto de ver a Jobs transmutado en héroe casi legendario tiene su gracia. Sobre todo, cuando se escriben estas cosas desde un iPad.

ANEXO: Los doce estadios del viaje del héroe
http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=El_héroe_de_las_mil_caras&printable=yes

Mundo ordinario – El mundo normal del héroe antes de que la historia comience.
El llamado de la aventura – Al héroe se le presenta un problema, desafío o aventura.
Reticencia del héroe o rechazo del llamado – El héroe rechaza el desafío o aventura, principalmente por miedo al cambio.
Encuentro con el mentor o ayuda sobrenatural – El héroe encuentra un mentor que lo hace aceptar el llamado y lo informa y entrena para su aventura o desafío.
Cruce del primer umbral – El héroe abandona el mundo ordinario para entrar en el mundo especial o mágico.
Pruebas, aliados y enemigos – El héroe se enfrenta a pruebas, encuentra aliados y confronta enemigos, de forma que aprende las reglas del mundo especial.
Acercamiento – El héroe tiene éxitos durante las pruebas.
Prueba difícil o traumática – La crisis más grande de la aventura, de vida o muerte.
Recompensa – El héroe se ha enfrentado a la muerte, se sobrepone a su miedo y ahora gana una recompensa.
El camino de vuelta – El héroe debe volver al mundo ordinario.
Resurrección del héroe – Otra prueba donde el héroe enfrenta la muerte y debe usar todo lo aprendido.
Regreso con el elixir – El héroe regresa a casa con el elixir y lo usa para ayudar a todos en el mundo ordinario.