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Dice el Diccionario de la Real Academia que un debate es:

m. controversia (discusión).
m. Contienda, lucha, combate.

Como no aclara mucho las cosas esta definición, vamos a la entrada de la controversia y leemos:

f. Discusión de opiniones contrapuestas entre dos o más personas.

Sin embargo, esto no nos aclara tampoco la cuestión, conque recurrimos a la Wikipedia para encontrar algo más preciso:

Es una técnica de comunicación oral donde se expone un tema y una problemática. Hay integrantes, un moderador, un secretario y un público que participa. No se aportan soluciones solo se exponen argumentos.

La condición de un debate se da en el distinto punto de vista que guardan dos o más posiciones antagónicas en torno a un tema o problema. Es un texto argumentativo en el que se entrelazan los argumentos que sostienen la tesis en conflicto.

Los argumentos se deben ir construyendo en estrecha relación conforme el oponente, así que el debate se trata de una argumentación de gran dificultad y rapidez mental.

Vamos avanzando ya. Estamos ante una práctica establecida, con unas normas de juego en las que se busca que los contendientes expongan puntos de vista sobre una cuestión con vistas a proclamarse vencedores. Es una competición, pues, que puede desarrollarse en la vida real o como ejercicio preparatorio para ella.

En los países anglosajones, es una práctica ya tradicional, tanto para la Enseñanza Secundaria como para la Universidad: participan personas que tienen el legítimo deseo de ganar, pero se lanza con el legítimo deseo de mejorar las aptitudes para la vida social.

Muchas veces, y sobre todo cuando estamos en una campaña electoral, nos plantean debates entre candidatos. La impresión suele oscilar entre pésima y nefasta: vemos adultos quitándose la palabra, con gesto enfurruñado, hablando de países distintos, tomándose a sí mismos con tanta importancia que dan risa. Eso no es un debate. Quizá sea un rifirrafe, o un gallinero en su séptima acepción, o un pandemónium en su segunda acepción, pero no un debate.

En nuestra sociedad, es cada vez más urgente que el sistema educativo transmita una serie de aptitudes, destrezas y habilidades, entre las que la discusión racional cobra enorme fuerza. No estamos para convertir la política en un toma y daca espectacular y demagógico en el que las adhesiones se generen, no por quién tenga razón, sino por quién consiga acallar al otro.

Las técnicas de debate son necesarias porque, antes o después, vamos a encontrarnos en la tesitura de tener que demostrar nuestros puntos de vista y desmontar los de otra persona. Y todo eso, sin perder la norma básica de la convivencia, que podríamos resumir en un: rivales, si; enemigos, no.

En España, ha habido algún que otro intento de crear una Liga Nacional de Debate Universitario, pero todo se redujo a la iniciativa de una empresa privada y a un proyecto que duró escasamente tres años, según colegimos de la antigüedad de las noticias que nos proporciona Google. Si vamos a la dirección web de esa liga, nos encontraremos con un dominio desactivado, lleno de publicidad, muerto.

Pero hay otros lugares en los que esto sigue vivo, y con un éxito creciente. Existen organizaciones internacionales que se dedican al fomento del debate, como la International Debate Education Association – IDEA y sus distintas filiales, entre las que podemos destacar la European Youth Speak o, más cerca de nosotros, iDebate.ñ, filial de iDebate que exhibe bastante actividad en Hispanoamérica.

Prueba de que el debate se concibe como actividad formativa es el especial interés que ponen en el desarrollo de materiales educativos para profesorado y estudiantes tanto iDebate como iDebate.ñ o la European Youth Speak.

¿Debemos introducir los debates en la Secundaria, el Bachillerato y la Universidad porque está de moda en otros países? Ni por asomo. Debemos introducirlo porque forman en valores, porque ayudan a desarrollar las habilidades interpersonales y porque ayudan a desarrollar patrones de análisis y producción de argumentos que vienen bien a cualquier persona en cualquier momento.

Hace algún tiempo, hicimos una primera propuesta de liga de debate en el wiki del Grupo Logos, de la Universidad de Almería. Ahora, creo que llega el momento de intentar llevarla a la práctica y ver si podemos invertir la tendencia y crear cultura democrática a través de la libre expresión. Necesitaremos participantes, patrocinadores, jueces, espacios… A cambio, tendremos la oportunidad de formar personas y transmitir valores ciudadanos.

A ver si ésta es la buena.