Es, como muchas cosas de esta asombrosa e inolvidable ciudad, algo que no tiene señalización suficiente. De hecho, lo descubrimos gracias a unos carteles que había en el hotel en el que nos alojamos, pero no era fácil de localizar si hubiera que fiarse de la señalización urbana.

Esto es, en realidad, algo muy propio de Coimbra: parece que supusieran que el recién llegado ya conoce todo lo necesario para moverse por ella, conque no señalizan nada. Puedes estar ante la Porta Ferrea, y ningún cartel te dice que lo es, ni lo que hay tras ella; puedes encontrarte a la puerta de la Biblioteca Joanina, y tampoco nada te da ninguna pista de lo que hay. Coimbra no se visita. Coimbra se descubre.

Lo interesante del asunto es que un criptopórtico no es una estructura frecuente. Según leo en la entrada inglesa de Wikipedia (más completa que la española, cosa que deberé arreglar algún día):

En la arquitectura romana antigua, un criptopórtico (del Latín crypta y porticus) es un corredor o pasaje cubierto. Se trata de una galería semisubterránea cuyas bóvedas sostienen las estructuras de superficie del pórtico y que recibe la iluminación de la parte alta de su propia arquería. En las zonas pendientes, el criptopórtico suele estar parcialmente a ras del suelo y sostiene estructuras del tipo de un foro o una villa romana, en cuyos casos se utilizaba como basis villae o cimientos. En algunas cartas de Plinio el Joven (II,17,16 ss; V,6,27-27; VII,21,2; IX,36,3), el término se usa como sinónimo de cripta. El sombrío y semiexcavado emplazamiento del criptopórtico proporcionaba unas temperaturas suaves y moderadas, buenas para el almacenamiento de productos perecederos.

Son muy pocos los lugares que se citan en ese artículo: Arles, Bavay, Chateau d’Anet, Narbona, Pompeya, Reims… y, evidentemente, el de la Villa de Adriano, en Tívoli. Debemos completarlos con los que se han encontrado en Segóbriga y en Vicenza

Pues bien, aquí hay otro, bastante grande y muy cercano al posible criptopórtico del Foro de la ciudad romana de Conimbriga. No conviene olvidar que la actual Coimbra era, en tiempos del Imperio, poco más que un villorrio conocido como Aeminium que empieza a cobrar importancia a partir del año 468, cuando los suevos toman la población principal de la zona.

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