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La tarea del orador se basa en un ciclo continuo de decisiones. Todo lo que haga debe tener una explicación y una finalidad. Si no es así, puede que quede brillante, pero no tiene sentido.

Considera que el orador siempre está poniendo en juego su prestigio. Cada intervención suya va a recibir una respuesta de su auditorio, que lo va a evaluar y va a decidir si la próxima vez merece la pena volver a escuchar a esa persona.

La manera mejor de entenderlo es plantearlo como un juego de rol en el que vas sumando o perdiendo puntos que te dan acceso a nuevas posibilidades de interacción, pero que nunca te van a permitir mantener los mismos puntos, ni siquiera cuando te quedas sin hacer nada.

OJO. Estos articulillos tienen una licencia CreativeCommons, lo que significa que, si vas a desarrollar ese juego, tendrás que reconocer mi autoría y darme una participación en los beneficios, no en las inversiones.

El discurso es, en sí mismo, una actividad que busca un objetivo concreto, sea mediato o inmediato. Esto significa que sólo deberemos incluir elementos que creamos que sirven para apoyar nuestros objetivos. No hay recursos buenos ni malos por sí mismos; hay recursos que funcionan y recursos que no.

Visto eso, estará claro que se trata de ir decidiendo constantemente. Si no sabemos nuestro punto de partida ni nuestra rome02meta, estaremos operando constantemente con intuiciones más que con decisiones; si lo sabemos, y si tomamos esas decisiones con el objetivo final en mente, se insertan en un plan general. Y eso es algo que el auditorio nota de inmediato.

Estrategia. Puedes tener suerte y triunfar (el azar existe), pero no se va a repetir. El buen orador sigue un plan; dispone de unas capacidades y de unos materiales; sabe o prevé los obstáculos y alianzas con los que cuenta. En fin, su discurso es el resultado final de una estrategia.

¿Hablar por hablar? Para otros. Tus habilidades responden a una inteligencia propia, a una capacidad de planificación estratégica que se entrena y a unos conocimientos que se pueden aprender y enseñar.