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Teatro romano de Cartagena

Hace un rato, hemos estado visitando el Teatro Romano de Cartagena. Tras la obligatoria visita al audiovisual de la entrada, desarrollado por Balawat, y una vez hecho el recorrido por alguna muestra arqueológica (reconstrucción o copia, no muchos originales, creo), hemos desembocado en el Teatro mismo.

Desde luego, a Moneo se le reconoce por su sensatez. En su conjunto, las obras de recuperación tienen un aire inconfundible que cautiva por su discreta ausencia. Me explico. Es uno de esos pocos arquitectos que diseñan sus edificios para ponerlos al servicio de las personas y de las exposiciones, no al revés.

Cuando entras en el MVSEO (le encanta escribirlo así, a lo que se ve), notas algo que ya también se puede experimentar en el de Mérida: espacio y una modernidad respetuosa con la Antigüedad. Andando por la summa cavea, se ven los elementos básicos del antiguo teatro, pero no con una reconstrucción dramática tipo Hollywood, sino con un reparto de espacios y vacíos que ayuda a entender qué fue aquel edificio sin olvidar qué hicieron con él los siglos y los habitantes.

Es una recuperación ilustrativa. Es clara. Es discreta. Es Moneo.

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