(Texto pendiente de publicación)

¿Qué relación hay entre un Museo y las ventas de cerveza de los bares? Esta pregunta, que formulo intencionadamente al estilo Freakonomics (www.freakonomics.org), me hice paseando hace unos días por Mérida, una de mis ciudades favoritas. Los bares, siempre llenos, estaban medio vacíos; las tiendas de recuerdos, también; y el negocio en el que compro reproducciones arqueológicas HPIM2724había echado el cierre por descanso del personal… Todo lo caontrario que el día anterior. ¿Qué ocurría? Pues que era lunes, el día en el que el Museo Nacional de Arte Romano (MNAR) no abre sus puertas, y eso hacía disminuir la afluencia de visitantes en la zona. Hay relación, sí.

Cuando hablamos de vincular cultura y actividad ec onómica, tenemos que pensar, precisamente, en impactos de un elemento sobre su entorno más que en el dinero que la cultura pueda producir por sí misma. No es bueno, y en eso concuerdo con la tesis de Salvatore Settis (Italia S.p.A., L’assalto al patrimonio culturale, Torino, Einaudi, 2002), pensar en los productos culturales como mercancía, sino como elementos cuya inserción en un contexto social y económico es relevante para la economía de la zona y para la creación de una consciencia comunitaria.

Desde este punto de vista, bien puedo defender que un Museo, como una Universidad, no deben ser rentables o, mejor dicho, deben ver su rentabilidad analizada más allá de la mera contabilidad de costes, centrándose en su relación con el contexto y en la influencia que ejerce. Esto no presupone defender que tengamos vía libre para hacer lo que queramos, sino liberarnos de la tiranía del aprendiz de economista obsesionado por una cuenta de resultados que, simplemente, no nos es aplicable.

Decimos que Almería tiene un déficit cultural importante, pero lo mismo he oído en otras ciudades cuando se refieren a sí mismas, y esa afirmación está en parte en la base de la Mesa Redonda que nos ha congregado. En mi opinión, las explicaciones autolíticas (somos así, no tenemos remedio, nos merecemos lo que tenemos…) son erróneas y, peor, animan al desánimo.

En la mejora del panorama cultural de las ciudades, cada Universidad tiene un cometido crucial, y no sólo porque se organicen ciclos de actividades y exposiciones, sino como institución dedicada a formar profesionales que puedan encontrar su hueco en la sociedad. Almería necesita, además de juristas, economistas, maestros, psicólogos, químicos, informáticos o ingenieros agrícolas, personas capacitadas para desarrollar proyectos culturales, explicarlos, aconsejar a las Instituciones, crear…

Pero esa tarea no puede recaer exclusivamente en la Universidad. Hace falta que la sociedad la perciba, la necesite y la reclame. Saber enlazar dos oraciones no me convierte en novelista; haber leído un par de novelas históricas no me convierte en historiador; hablar inglés o alemán no me capacita sin más para ser guía turístico; ser buena persona no me capacita para ser gestor cultural. Si realmente queremos mejorar el nivel y crear un tejido cultural, necestiamos que la sociedad se oponga a intrusismo profesional en este sectos y comprenda que es en la Universidad donde hay que formar a los especialistas, no en la academia de la vida únicamente.

Durante los últimos meses, hemos podido ver cómo se ha producido en Almería un consenso en torno a la necesidad de implantar Medicina, y se le pidió a la Universidad que se moviera. Lo hicimos. Y yo me pregunto cómo es que los sectores culturales de Almería no reclaman con igual fuerza que se tengan estudios de Comunicación (¿o es que basta una voz bonita para ser un buen periodista?), de Gestión Cultural y del Patrimonio, de Bellas Artes, de Traducción e Interpretación… La Universidad tiene que ser sensible al entorno en el que se inserta, lo que significa que ese entorno debe generar y transmitir la necesidad de formar profesionales y la existencia de posibilidades de trabajo (empleo y autoempleo) que le hagan ver a la ciudad que hay más cosas en el mundo que sobrevivir, por más que sea ésta la principal tarea de cualquier organismo vivo.

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