Mis Queridos Compañeros Rétores:

Hace poco leyendo un libro me encontré con un párrafo que, de inmediato, me recordó a vosotros. De modo que os lo transmito de manera literal:

“¿Cuánto tiempo permanecí sentada en la escalera después de leer la carta? No lo sé, porque estaba hechizada. Las palabras tienen algo especial. En manos expertas, manipuladas con destreza, nos convierten en sus prisioneros. Se enredan en nuestras extremidades como tela de araña y en cuanto estamos tan embelesados que no podemos movernos, nos perforan la piel, se filtran en la sangre, adormecen el pensamiento. Y ya dentro de nosotros ejercen su magia. Cuando, transcurrido un buen rato, finalmente desperté, tan sólo pude suponer qué había estado sucediendo en las profundidades de mi inconsciencia. ¿Qué me había hecho la carta?”

Diane Setterfiel. “El Cuento Número Trece”

Os adjunto el párrafo entero, para que de ese modo os pique un poquito la curiosidad y así me pidáis el libro, que os dejaré gustosamente.

ATENTAMENTE. PURA