Con el formato de un ‘blog’, encontramos en el ámbito hispanoparlante un trabajo realmente interesante, útil sobre todo como manera de acercarse al tratamiento tradicional de nuestra materia. Tiene una usabilidad muy buena, se adapta bien a los distintos navegadores, no carga con suficiente rapidez, no cuenta con proyecto, su aspecto visual es límpido y correcto, no se puede elegir el idioma, cuenta con un motor de búsqueda propio, la consulta es libre, no ofrece descargas, informa de quién es el encargado del desarrollo (Ángel Romera) y permite ponerse en contacto con él.

Lo que más llama la atención es que, siendo un cuaderno de bitácora, la posibilidad de contribuir a su construcción no existe: puede leerse y aprovecharse, pero no comentarse ni enriquecerse, ni siquiera mediante comentarios moderados por el responsable del sitio. En este último aspecto, fuerza es reconocer que las posibilidades de esta herramienta de construcción que tan de moda se ha puesto últimamente se desaprovechan sin necesidad.

En cuanto a sus contenidos, su esquema es el siguiente: La retórica y la creación de textos, La argumentación, Los géneros del discurso, Las partes del discurso, Los recursos estilísticos. Introducción, Los 14 progymnasmata o ejercicios de retórica, Recursos estilísticos fónicos, Recursos estilísticos sintácticos, Recursos estilísticos semánticos, Bibliografía.

La memoria y la actio quedan fuera del juego retórico y, si apuramos el argumento, casi podríamos decir que la dispositio también se ve tremendamente mermada. En esto se ve la formación de su responsable, como también en la selección bibliográfica del sitio, que prácticamente olvida la existencia de la tradición de estudio de la Filología Clásica, como si el redescubrimiento y el estudio de la teoría y práctica retóricas fueran coto exclusivo de la Teoría de la Literatura de las dieciséis entradas que proporciona, lo más parecido al ámbito de los latinistas vienen a ser, de un lado, Heinrich Lausberg y, de otro, Gregorio Mayans.

Fuera de esto, las explicaciones son correctas y suficientes, con referencias a los términos griegos y latinos originales en cada uno de los conceptos que se siguen. Lo que no se entiende bien es que se adelante el tratamiento de los progymnasmata al de los recursos estilísticos, cosa que da a entender que, en realidad, existe una diferenciación tajante entre el proceso de construcción del discurso y su formulación lingüistica: está claro que el Ramismo goza de buena salud en la Internet.